Contra la República Española y cualquier forma de Estado Español: la juventud trabajadora andaluza hacia la independencia y el socialismo

Un año más las fuerzas izquierdistas, capitalistas y colonialistas españolas vuelven a celebrar el aniversario de la instauración de la II República Española. Tal fecha, el 14 de abril de 1931, supuso, al igual que la llamada “Transición” tras la muerte de Franco, un cambio en la forma de Estado para salvar al propio Estado. Cambiar la monarquía por la República para salvaguardar a España como proyecto imperialista. Y lo consiguieron. Aquel 14 de abril supuso, de forma análoga a los diferentes regímenes españolistas, una continuación en las formas de explotación y manutención del régimen, así como de la defensa y fortalecimiento de sus ejes fundamentales: la unidad territorial (negación de la soberanía a los Pueblos) y la propiedad privada (Capitalismo). Estas dos cuestiones son las que, a pesar de todas las reformas, caracterizaron a esa República Española.

La II República Española, desde sus comienzos republicano-izquierdistas con la clase política republicana y el PSOE a la cabeza, ya comenzó a negar y evitar de forma legal lo que durante décadas el Estado veía como un peligro: la expropiación de las tierras por el campesinado de Pueblos como el andaluz, que verían como siglo tras siglo la propiedad de la tierra tendía a concentrarse en menos manos y cómo este latrocinio institucionalizado imponía la miseria sobre el campesinado. Para calmar el espíritu revolucionario del campesinado andaluz, el Estado aprobó una reforma agraria que sería un fracaso porque, desde su origen, respondía a los intereses de las clases explotadoras y sus posesiones. El Estado Español en su forma republicana no podía beneficiar a las clases explotadas andaluzas porque su esencia reside en la explotación de esas mismas clases sociales. El Estado, como herramienta de dominio y represión de una clase social por otra, sólo vendría a afianzar los intereses de clase y los privilegios de los terratenientes y las oligarquías, de las clases poseedoras y explotadoras castellanas y vasco-catalanas.

Es por ello por lo que se da la Matanza de Casas Viejas en el 13 de enero de 1933, donde la Guardia de Asalto de la “democrática” II República Española, bajo las órdenes de un gobierno supuestamente republicano-socialista dirigido por Azaña, asesinó a 22 jornaleros que llevaron a cabo una insurrección popular como consecuencia de la situación de hambre y miseria que padecían los pueblos y comarcas de Andalucía. Seis de los veintidós jornaleros fueron quemados vivos en las chozas donde vivían. Así demostraba el gobierno republicano español su “talante” democrático y la forma en la que respondía a la lucha del Pueblo Trabajador Andaluz. No es el único caso, hubo otras insurrecciones como la Revolución de Octubre de Asturias de 1934, en la que la clase trabajadora asturiana dejó de confiar en promesas que no se materializaban para tomar las armas y luchar por la Revolución Social. La respuesta del Gobierno Español de la época fue torturar, encarcelar y asesinar a todas y todos los revulucionarios. Un total de más de 3.000 trabajadores/as fueron asesinados/as por las tropas republicanas en las que ya destacaba el que posteriormente sería Jefe de Estado tras la Guerra de Clases (1936-1939), Francisco Franco. También, durante el gobierno del Frente Popular, en 1936, fueron asesinados y asesinadas por la Guardia Civil más de 17 trabajadores/as del pueblo castellano de Yeste, el motivo de esta matanza fue expropiar las tierras comunales que previamente habían sido privatizadas. Diferentes partidos, diferentes gobiernos y un mismo objetivo: defender las bases capitalistas e imperialistas del Estado Español.

Aquél, como otros estados españoles, mantuvo la organización colonial que le había precedido. Hoy muchos y muchas que defienden la independencia del Sáhara de su opresor marroquí, olvidan que durante la II República Española, el Sáhara, como el Rif o Guinea Ecuatorial, eran “territorios de soberanía española” con regímenes de “autonomía”. La misma “autonomía” que hoy se nos impone a las colonias insulares y peninsulares. Una autonomía falsa e ilusoria, que no es más que descentralización administrativa y dependencia política, social y económica de la superestructura capitalista española. Las mismas mentiras y eufemismos de ayer, los sufrimos hoy.

Así pues podemos observar que hay una pseudo-izquierda que defiende, intenta recuperar y se considera continuadora de un Estado que oprimió, sometió y aniquiló a las clases explotadas de los diferentes Pueblos bajo yugo español. Un Estado cuyas bases, como las de todo Estado Español, eran el Capitalismo y la unidad de la “patria”. Por tanto, la defensa de la III República, independientemente de su estructura federal, centralista o confederal, presupone una situación de opresión y de negación de libertades a los diferentes Pueblos sometidos a España. Porque quienes anteponen el proyecto imperialista español, el proyecto de la República Española, a un proyecto anti-imperialista pro-Repúblicas de los Pueblos, no comprenden que la dicotomía no es Monarquía o República, Federalismo o Confederalismo español; sino Dictadura capitalista o Democracia de los Pueblos. Nuestra apuesta es clara: primero libres, es decir, soberanía nacional para Andalucía y el conjunto de Pueblos oprimidos por España y desde esa situación de previa libertad de decisión y determinación política, los Pueblos decidirán con quiénes se unen y bajo qué premisas. La apuesta republicana española y continuista establece otros parámetros que quienes luchamos por la emancipación nacional y de clase no aceptamos bajo ningún concepto. Porque el supuesto de: primero unidos, después ya veremos, en primer lugar supone relegar nuestra capacidad y derecho a decidir a un Estado central impuesto, y, en segundo lugar, porque entregaríamos nuestra voluntad como Pueblo a una subjetiva “entrega” de soberanía por un Estado que nos la ha negado desde su origen porque esa es su razón de ser.

Como jóvenes que formamos parte de un Pueblo sojuzgado, explotado y sometido a un Sistema y un Estado que nos niega como tales, no podemos engañar ni a la juventud trabajadora andaluza ni al conjunto de nuestro Pueblo con fórmulas ya fracasadas, con modelos de Estado que repiten las mismas dinámicas de explotación y barbarie capitalistas. Porque si algo han tenido en común todos los Estados españoles ha sido la desigualdad, la injusticia y la falta de libertad como base de todas las cosas. La Historia ha demostrado que cualquier forma de Estado bajo el sistema de producción capitalista ha perjudicado y anulado las aspiraciones sociales de las clases explotadas y las ansias emancipadoras de los Pueblos oprimidos. República era la Alemania dirigida por Hitler, y monárquica era la Italia de Mussolini. Distintas formas de Estado, y un común dominador: el genocidio generalizado y la explotación capitalista en su fase más salvaje.

Por todo esto, la juventud trabajadora andaluza, como integrante de un país colonizado y un pueblo oprimido, no puede defender o conmemorar algo ajeno y que sólo ha sido una leyenda, como todas las difundidas por España, para engañar y “endulzar” la historia teñida de sangre de un Estado que nació y es sustentado por y para la opresión de unas clases dominates contra los Pueblos Trabajadores sometidos y expoliados. Defender la República Española es defender a España. Defender a España es legitimar el imperialismo y el colonialismo.

Renunciemos a construir una casa que se hunde por sus propias contradicciones internas y tomemos las riendas de nuestro futuro. Construyamos una Andalucía libre, socialista. Una Andalucía en la que la tierra y sus frutos sean de sus legítimos poseedores: la clase obrera y campesina. Una Andalucía igualitaria, justa, antipatriarcal y en la que se defienda nuestra Tierra y todas las formas de vida que la habitan. En definitiva, una Andalucía con identidad propia, que sea por sí y para la Humanidad, como dejó escrito Blas Infante en nuestro Himno Nacional.

 ¡Contra España y el españolismo, hacia la independencia y el socialismo!

 ¡La juventud trabajadora andaluza contra cualquier forma de opresión!

 JIRA, la juventud independentista revolucionaria andaluza

 En Andalucía, a 14 de abril de 2012

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